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El general Miguel Primo de Rivera, capitán general de Cataluña, dio un golpe de Estado a través
de un manifiesto en 1923 que acabó con el régimen liberal de la Restauración y estableció una
dictadura. Su éxito se debió al apoyo del rey, que temía la tramitación del expediente Picasso, y a
la escasa oposición social ante la situación social y política de la Restauración. El Ejército, la
burguesía, e incluso parte del PSOE y la UGT también le apoyaron.
Para la ejecución del golpe existían dos líneas de conspiración militar que
aprovechó Primo de Rivera. Por un lado, la de Barcelona, vinculada a las antiguas Juntas de
Defensa; por otro, la de Madrid, que buscaba defender la monarquía y la unidad de España.
La primera fase de la dictadura fue el Directorio Militar (1923 – 1925), en la cual el Gobierno
estaba ocupado por militares nombrados por el dictador, y era dirigido por Primo de Rivera. Su
carácter era, en principio,provisional. Se sustituyeron los gobernadores civiles por militares. Se
suspendió la Constitución de 1876, se disolvieron las Cortes y se intervinieron los ayuntamientos.
Para facilitar la gestión del país, se fundó la Unión Patriótica, que era una agrupación semejante a
un partido único que suscribía las decisiones de la dictadura.
En 1925, Primo de Rivera obtuvo una importante victoria militar en Alhucemas
(Marruecos), lo que le valió una enorme popularidad. A partir de aquí, el Directorio Militar
evolucionó en Directorio Civil (1925 - 1930), en el que se sustituyó a los militares por civiles
vinculados a Unión Patriótica. La idea era perpetuar el régimen. En los primeros momentos de
esta fase, creció la influencia del PSOE y la UGT y, debido a la buena marcha de la economía, las
protestas obreras se redujeron. En 1927 se creó la Asamblea Nacional Consultiva, una cámara
corporativa de carácter consultivo para darle apariencia de liberalismo al régimen, aunque sin
papel relevante porque dependía del Gobierno. Durante el Directorio Civil se realizaron reformas
económicas, como un aumento del intervencionismo con la creación de empresas públicas, la
construcción de infraestructuras y obras públicas para garantizar el trabajo y el establecimiento de
una fiscalidad progresiva, a iniciativa del PSOE.
Hacia el final de la dictadura, creció la oposición desde distintos frentes. Por un lado, los
anarquistas y, más tarde, los socialistas, se enfrentaron a un régimen claramente burgués. Por
otro, la intelectualidad, con figuras destacadas, como Ortega y Gasset o Unamuno, y también las
universidades, ante un clima de falta de libertad. También ejerció oposición la sección peninsular
del Ejército, descontenta ante el trato de favor a los africanistas.
Debido a la creciente oposición, Primo de Rivera dimitió y se exilió en enero de 1930. Tras esto,
Alfonso XIII constitucionalizar el régimen para mantener la monarquía, con base en el
consenso y con apariencia liberal. El rey encomendó el gobierno primero al general Berenguer y
luego al almirante Aznar, en una fase final de la dictadura conocida como dictablanda.. La
oposición republicana acordó en el Pacto de San Sebastián (1930) derribar la monarquía y
establecer una II República. Alfonso XIII convocó elecciones municipales el 12 de abril de 1931.
La victoria de las candidaturas republicanas en las grandes ciudades lo hizo abdicar y exiliarse. El
14 de abril de 1931 se proclamó la II República